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Arbitraje institucional y transparencia



Se ha criticado mucho al arbitraje en contrataciones públicas, en particular el arbitraje ad hoc, porque no es transparente. Los árbitros y las partes, “a sus anchas” determinan todas las reglas del procedimiento, nadie da fe de las cualidades éticas y profesionales del tribunal ni nadie (salvo las partes claro) saben nada de las actuaciones ni los resultados del proceso.

Si las partes son ciudadanos o empresas privadas, tienen derecho a esas libertades y, eventualmente, a intentar regular prudentemente o poner en riego el proceso de toma de decisiones en su pleito particular.

El problema surge cuando en el proceso interviene una parte estatal. Ahí el patrimonio en juego son fondos de presupuesto público que deben cautelarse especialmente. Aquí, o partimos de la idea del pleno ejercicio de libertades contractuales para el diseño del arbitraje, o partimos de una idea que introduzca regulación básica, como la del arbitraje institucional.

Hasta hoy en el Perú, la idea ha sido equiparar el arbitraje privado al de contrataciones estatales, con algunas regulaciones como la obligación de elegir al presidente de tribunal a partir de la lista de árbitros del OSCE, cuando las partes no llegaban a consenso. Pero se ha dejado vía libre para la existencia de arbitrajes ad hoc.

Mientras que en los procesos ad hoc hay mucha libertad, en los procesos institucionales las partes dependen de reglas preestablecidas en los reglamentos de los centros de arbitraje. Allí se regula la existencia de un Consejo de Arbitraje que gobierna el centro, los requisitos de admisión a la lista de árbitros, las tarifas y reglas básicas de procedimiento, entre otros asuntos. Los arbitrajes institucionales recortan libertades pero dan más transparencia a la actuación de los árbitros.


¿Y por qué la transparencia importa? Porque suele ser un poderoso antídoto contra eventuales prácticas corruptas. Si no está claro si nacemos buenos pero podríamos corrompemos en la vida social o si la cosa es al revés, prudente es poner la transparencia por delante.

Comentarios

Nelson Ramirez ha dicho que…
Coincido plenamenlte con tu punto de vista.
Saludos.
Nelson Ramírez
javier peñaloza ha dicho que…
No comparto la idea que el arbitraje institucional sea el idóneo y único en nuestro país y que el ad hoc resulte ser el mas corrupto; el arbitraje institucional resulta también ser vulnerable desde las decisiones de la designación de los árbitros, los propios registros, las reglas impuestas sin respetar la libertad de la fijación de las reglas procesales etc; cualquiera de estos arbitrajes son buenos. Ahora bien, tratándose de la participación estatal, no todos los casos así sean parecidos pueden tener el mismo resultado, dado que las circunstancias en la que se dieron son distintas, la corrupción existente en el Estado hace que aparentemente los árbitros ad hoc también aparecen como corruptos y esto no es así, sin negar que si existe corruptela en el arbitraje. Si queremos fortalecer el arbitraje en el Perú, entonces, ambos sistemas son buenos, no le hagamos mala propaganda al ad hoc, por parte de los defensores del arbitraje institucional que pueden convertirse en poderosas empresas manejadoras del sistema arbitral, pudiendo producirse en si los dueños del arbitraje en el Perú.gracias
Abog. Francisco Javier Peñaloza Riega
Arbitro
Jpenalozariega@hotmail.com

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