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Mostrando entradas de octubre, 2016

¿Matamos el arbitraje?

Se ha dicho muchas veces que los individuos, sean personas naturales o jurídicas, tienen plena libertad para decidir no sólo la manera de contratar, sino la forma de resolver sus diferencias contractuales, entre ellas negociar, mediar, arbitrar o recurrir a la vía judicial.
En las relaciones con el Estado peruano, los proveedores no tenían esas libertades. La Ley Nº 26850 de 1997, hace casi 20 años, cambió las cosas al prever que la solución de controversias contractuales entre proveedores y entidades estatales sean resueltas mediante arbitraje. Eso ha generado en el Perú miles de procesos arbitrales resueltos por miles de millones de soles desde entonces. Pero sobre esto han recaído dos críticas principales: que el Estado siempre pierde y que hay corrupción en algunos procesos arbitrales.
Si una parte gana y otra parte pierde, ello depende de la argumentación que las partes presentan ante el tomador de decisión, no de un sesgo del tomador de decisión. En varios estudios al respecto[1],…

Arbitraje y calendarios procesales

Una de las principales ventajas para preferir el arbitraje a la vía judicial, al menos de acuerdo a muchas empresas, entidades y personas individuales en el ámbito local, es la celeridad del proceso arbitral frente al judicial; sin embargo, observo que en varios arbitrajes esa ventaja se está perdiendo.
De hecho, he observado casos en los cuales las partes suelen pedir muchas reprogramaciones de audiencias. Ello se debe al menos a un par de motivos: o que no están preparadas para enfrentar el caudal probatorio de la parte oponente, o que no cuentan con los especialistas o técnicos que coadyuven con su defensa. Todo ello implica falta de preparación, por un lado, y desorganización, por el otro. Pero para no perder el dinamismo ni la ventaja teórica de la “celeridad arbitral”, en el arbitraje internacional se han diseñado una serie de mecanismos, entre ellos los llamados “calendarios procesales”. En la medida en que las partes domicilian en diferentes países, así como también los árbitro…

OCMA, defecto de motivación y disciplina judicial

En la investigación  239-2014 Del Santa , publicada en enero de 2016, OCMA ha pedido la destitución de juez Abel Ever Gutiérrez Aponte por inexistencia de motivación, motivación aparente e insuficiente en tres decisiones adoptadas en el marco de un proceso penal. En dicho proceso estuvo involucrado el señor César Álvarez, entre otros cómplices, ex presidente regional de Ancash, por un sonado caso de corrupción.

El ex presidente regional  se excluyó de dicho proceso penal al ganar una acción de habeas corpus. En las tres resoluciones que firmó el juez Gutierrez, él consideró que si el señor Álvarez, acusado como autor de los delitos investigados ya no estaba en el caso penal, no podría continuar el caso contra los acusados como cómplices. Este argumento, apreciado individualmente, no luce descabellado.

Pero la fiscalía promovió una apelación al discrepar de la motivación del juez Gutierrez, por lo que la Sala Penal decidió que había otros elementos en el marco de la investigación prel…

Qué pasa si no motivamos una sentencia judicial ni un laudo arbitral?

La garantía de la motivación de las decisiones jurídicas es una demostración de racionalidad del mismo acto decisional, sirve para legitimar la decisión adoptada frente a las partes en controversia y eventualmente les permite discrepar de dichas motivaciones, mediante la presentación de una apelación.
Han corrido torrentes de bytes (antes eran de tinta) sobre si esta garantía es un “principio y derecho” como lo ha establecido entre nosotros el Tribunal Constitucional peruano. Y sobre el estándar adecuado de lo que significa “debida motivación” entendiendo que, de acuerdo al criterio de doctrina constitucional expuesto en el famoso caso Guliana Llamoja:
“El derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales es una garantía del justiciable frente a la arbitrariedad judicial…”[1]
Hasta ahí, que los jueces, y por extensión los árbitros, estén llamados a dar razones que justifiquen sus decisiones suena del todo racional y razonable. Está claro que nadie, en su sano juicio, va a som…