Ir al contenido principal

Es la motivación relevante en sede administrativa?



Clásicamente se ha entendido que los actos administrativos están sujetos a la discreción de la Administración Pública. Este poder discrecional, sin necesidad de justificación racional, es una herencia de la concepción del poder político que ostentaban las antiguas monarquías. Si el monarca era soberano, pues no tenía nada que justificar.

Esto suena antiquísimo, pero durante el siglo XX siguió siendo así, los Poderes Ejecutivos europeo continentales, y sin duda los latinoamericanos, no muy afectos a la democracia, decidían y gobernaban sin dar razones. En la doctrina de los administrativistas, las cosas empezaron a cambiar gracias a un famoso artículo del profesor español García de Enterría, “La lucha contra las inmunidades del poder en el Derecho Administrativo” publicado por primera vez en 1974[1].

Entre nosotros las cosas han avanzado mucho, tanto la Ley de Procedimiento Administrativo General Nº 27444, como el control constitucional ejercido por el Tribunal Constitucional desde el año 2004 en el caso Nº009-2004-AA/TC, Juan Carlos Callegari Herazo, han insistido en la necesidad racional de justificar los actos de la Administración Pública mediante el ejercicio de la motivación de cada una de sus decisiones.

Como sabemos, las decisiones del Poder Administrativo se encarnan en resoluciones administrativas, pero veo con mucha frecuencia que tales actos sufren serios defectos de motivación, trátese de decisiones del Poder Ejecutivo en el gobierno central, gobiernos regionales, gobiernos locales de todo el país e incluso actos de los organismos constitucionales autónomos, incluyendo también las agencias de regulación del gobierno central.

Y es que en el Perú aun no hemos entendido bien qconstitucionales autierno central, gobiernos regionales, gobiernos locales de todo el paias a un famún no hemos entendido bien que gobernar no es simplemente decidir, especialmente si con las decisiones que el poder administrativo toma se afectan derechos de particulares, potencialmente derechos de cualquiera de nosotros. Si el poder administrativo va a afectar nuestros bolsillos o nuestras vidas de alguna forma, debe hacerlo justificando por qué razones lo hace, sin escudarse en la frasecita hecha “por interés público”.



[1] Citado por FERNÁNDEZ, Tomás Ramón, Discrecionalidad, Arbitrariedad y Control Constitucional, Lima, Palestra, 2006, p. 28.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Justificación interna y externa de un buen argumento

Me han pedido a propósito de un taller de argumentación en OSIPTEL que proponga un esquema de argumentación que resuma las condiciones mínimas para predicar la fortaleza de una argumentación.

Para ello, tomo aquí la distinción estándar aceptada en las teoría de la argumentación, entre justificación interna y externa.

Una decisión es fuerte y consistente lógicamente cuando tiene justificación interna. Como puede verse en el silogismo del gráfico 1, si la premisa mayor que contiene la norma gobernante del caso es: "el que robe será penado" y la premisa menor que contiene el hecho del caso es: "Juan ha robado", entonces se sigue deductivamente como conclusión que "Juan será penado". No hay otra conclusión posible dadas aquellas dos premisas.

Pero esto no basta, pues aún no hemos demostrado la corrección material de cada una de las premisas, pues esto es propio de la justificación externa. Ahora vean el gráfico 2 seguidamente:


Como puede observarse, en la ju…

Clasificar casos fáciles, difíciles y trágicos, es una tarea judicial?

En junio de 2014 el Consejo Nacional de la Magistratura publicó el precedente 120-2014, con carácter vinculante, después de más de diez años de evaluación sobre los criterios que emplea para medir la calidad de las decisiones de juezas y jueces peruanos.

Tomando como referencia mas de 1,500 procesos de ratificación judicial, evaluación que el Consejo aplica cada siete años a los magistrados para confirmarles o no en sus cargos, el Consejo ha hecho una lista de los errores más frecuentes que suelen cometer, entre ellos destacan los siguientes:
Falta de ordenAusencia de claridadErrores sintácticos y ortográficosRedundanciaIncongruenciaInsuficiencia argumentativaCitas impertinentes de jurisprudencia y doctrinaTranscriben normas sin interpretarlasTranscriben medios probatorios sin valorarlos

Estamos de acuerdo con estos señalamientos. Hace mucho venimos insistiendo en que la calidad de decisiones judiciales debe medirse conforme con los criterios aportados por la teorías de la argumentación …

Caso Llamoja, por qué no mezclar papas con camotes

En el famoso caso Giuliana LLAMOJA HILARES, nuestro Tribunal Constitucional fijó en el año 2008 la lista de malas prácticas en que jueces peruanos incurren respecto al deber de motivación judicial[1].
El fundamento siete de dicha sentencia (expediente 728-2008/HC/TC) consigna seis errores frecuentes de motivación, a saber:
a)Inexistencia o motivación aparente, b)Falta de motivación interna, c)Deficiencia de motivación externa, d)Motivación insuficiente, e)Motivación sustancialmente incongruente, f)Motivación cualificada.
Para entender esta clasificación, la misma que no pretende hacer distinciones lógicas sino simplemente es una lista de malos ejemplos y errores a evitar, es fundamental entender la distinción básica entre justificación interna y justificación externa de un argumento jurídico.
Para decirlo en muy pocas palabras, la justificación interna equivale a la estructura lógica del argumento. Toda decisión judicial que afecte la esfera jurídica de un ciudadano o ciudadana debe seguir nec…