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¿Argumentación legal automática?

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Las tecnologías de la información y la comunicación (TICS) vienen siendo sub utilizadas por operadores jurídicos peruanos, en especial por quienes nos dedicamos a la resolución de controversias y el arbitraje.

Si bien las primeras computadoras personales llegaron al Perú a fines de la década del 80, su poder de procesamiento y cálculo era muy limitado, razón por la cual algunos curiosos las empezamos a usar como procesadores de textos u hojas de cálculo.

El uso de estos equipos se extendió en los años 90 gracias a su masificación y reducción de precios. A principios de esa década se empezó a usar el correo electrónico y se inició el acceso a internet, aunque con costos altos y velocidades de acceso reducidas. A la misma época corresponde la masificación de programas como Word, Excel y PowerPoint de Microsoft. Sin embargo, abogadas y abogados seguíamos usando las computadoras como “máquinas de escribir” sofisticadas.

El acceso a internet, primero con el Explorer de Microsoft y luego con otros buscadores, gracias al incremento de la velocidad de conexión y la reducción de tarifas, empezó a masificarse hasta que en varias encuestas los peruanos aparecíamos como los más conectados de la región latinoamericana, gracias a la explosión de servicios en cabinas de internet.

Los operadores legales hacíamos uso muy limitado de internet, accediendo al Sistema Peruano de Información Jurídica (SPIJ) primero mediante discos compactos y luego mediante internet. Pero nuestra navegación estaba limitada a portales web en castellano lo que solo permite acceder a un 5% de la información publicada. No hubo intentos de autores jurídicos para publicar en línea ni editoriales que se impulsaran libros digitales. Tampoco el Estado publicaba información relevante.

Esta situación empezó a cambiar en el año 2000 . Mayor poder de cómputo general, reducción de precios, miniaturización de los equipos, mayor potencia de los teléfonos celulares, más velocidad de acceso a internet mediante a mejores precios, generó que prácticamente cualquier estudiante o abogado contara con acceso a nuevas tecnologías. Aquí se empezaron a diferenciar dos mercados: uno de los llamados “nativos digitales” quienes nacieron del año 1990 en adelante, quienes vieron y accedieron desde la niñez al uso de TICS, a diferencia de los “inmigrantes digitales”, quienes no estuvimos familiarizados tempranamente con estas tecnologías y muchas veces no las comprendimos ni aceptamos.

A pesar de una capacidad computacional millones de veces más potente hoy, los “inmigrantes” no la usamos básicamente por prejuicio o desconocimiento. Seguimos empleando sistemas como “máquinas de escribir” y el acceso a internet para hacer muy poca investigación, aunque hoy la calidad de la información publicada por el Estado, la academia, los centros de investigación, revistas y editoriales es inmensamente variada y superior.

La década del 2000 también vio el desarrollo agresivo de sistemas. Asistimos al nacimiento de los programas de mensajería electrónica desde Messenger hasta WhatsApp, la eclosión de las redes sociales, en particular de Facebook hoy con más de 1000 millones de usuarios. Estos sistemas son empleados por los nativos digitales y muy poco por los inmigrantes. Estos servicios podrían ponernos en contacto, en tiempo real, con clientes y otros profesionales para construir una estrategia de trabajo colaborativo que no estamos aprovechando ni impulsando.

Tampoco estamos usando seriamente el acceso a internet. Con una capacitación mínima de unas pocas horas podríamos emplear herramientas poderosas para búsqueda y hallazgo de información. Y con el dominio de otra lengua como el inglés, podríamos acceder a más del 40% de información diariamente publicada y actualizada en portales web. Esto nos daría acceso a una biblioteca mundial con tanta información que ya, inagotable, debe ser seleccionada y contrastada antes de ser empleada a nivel profesional.

La digitalización de la información supone que ya nos hemos independizado del uso del papel, lo que supone al mismo tiempo ahorro en el uso de este recurso, menor huella ambiental, y ahorro en espacio de almacenamiento físico, ya que puede emplearse espacio virtual en internet (una de las tareas de la computación en la nube, un ejemplo es el programa Dropbox). Lo digital es limpio, fácil de almacenar, comunicar y recuperar desde cualquier lugar del mundo… ¡Sin papeles!

Otros sistemas han sido desarrollados desde el año 2000. En particular, el acceso a bases de datos académicas como Latinindex, entre otras, que contienen información de alta calidad para profesionales y de muy reciente desarrollo. La mayoría de estas bases de datos requieren de acceso previo pago, pero entidades del Estado y universidades suelen pagar estos derechos para que funcionarios, profesores, alumnos e incluso egresados puedan usarlas libremente.

Los sistemas de comunicación también han avanzado. Desde programas para que cada individuo publique contenidos en internet, tales como Blogger, lo que permite difundir el trabajo profesional e impulsar la construcción de un “perfil informático” visible y bien posicionado, hasta programas que nos permiten la “tele presencia” mediante conferencias virtuales usando voz e imagen. Uno de los más populares es Skype. No tener que desplazarse físicamente para reunirse con alguien, es una de las posibilidades que los abogados no usamos suficientemente. Seguimos encadenados al ritual de las reuniones físicas, la pérdida de tiempo en conversaciones triviales y condenados (por autodeterminación) a los flujos de tráfico terrestre y aéreo.

Las agendas han sido reemplazas por calendarios virtuales. Las secretarias que hacían y tomaban llamadas por sistemas que toman recados automáticamente. Los carteros por sistemas de correo electrónico y mensajería instantánea. Los cajeros de bancos por acceso virtual al banco. Los bibliotecarios por sistemas de búsqueda automática de información. Los periodistas por nuestra posibilidad de publicar directamente en internet. En pocos años los choferes serán reemplazados por autos o drones que se conducirán en piloto automático y asistentes humanos para trabajo físico por robots…

¿El trabajo jurídico de operadores legales podrá ser reemplazado por sistemas o robots? Esta pregunta se la planteado muchas veces desde la aparición de la informática en los años 60. Han pasado 50 años y eso no ha sucedido, pero los programas de automatización de labores rutinarias, la robotización y el desarrollo de la llamada inteligencia artificial en los últimos 15 años ha dado pasos certeros y con mucha receptividad comercial en esta dirección.

A fines de los años 90 la súper computadora Deep Blue de IBM derrotó en una partida al campeón mundial de ajedrez de la época. Hace pocos días, la súper computadora Alpha Go de Google derrotó en una partida de go (un juego de tablero miles de veces más complejo que el ajedrez) al campeón mundial de turno. La inteligencia artificial sigue en desarrollo… ¿Tomará la delantera?

Ya existen programas que siguen y reportan automáticamente los avances de casos legales, y asistentes virtuales, programas de computación que siguen ordenes de voz humana para hacer tareas rutinarias de oficina, buscar información, escribir textos, traducir textos, organizar reuniones y hasta buscar el servicio de café más cercano.

Pero aún no de han desarrollado sistemas confiables que reemplacen la toma de decisiones en entornos controversiales. Este es un nivel de sofisticación que hoy los sistemas no han desarrollado. Pero esto no significa que en el corto plazo este objetivo no pueda ser alcanzado. Si los procesos de toma de decisión se describen paso por paso, se simplifican y se alimenta con las condiciones suficientes a los futuros sistemas, los sistemas razonarán artificialmente y propondrán no sólo decisiones sino la argumentación que conduce a ellas, de manera automática.

Para ello hay que desmitificar la complejidad del razonamiento legal, que suele ser diferente de operador a operador, las más de las veces porque la información disponible es incompleta o porque los operadores están sesgados psicológicamente. Si la información se completa y los sesgos se corrigen, los sistemas expertos legales construirán decisiones uniformes. ¿No es deseable un sistema estable, uniforme y predecible de toma de decisiones?


Por supuesto que hay casos en los que la interpretación de los hechos alegados o del significado del derecho aplicable está en disputa, porque los contendores parten de principios, premisas, cosmovisiones o ideologías distintas. Y en estos casos seguirá primando la inteligencia humana, porque aún estos asuntos, en la medida en que el paso uno no lleva necesariamente al paso 2, no pueden ser sistematizados artificialmente.

Comentarios

Jhon Yagamy ha dicho que…
Con la gran participacion de la internet y medios sistematicos puede ser llamada Sociedad de la Información , que es la denominación dada a la sociedad actual, que ha reemplazado como sucesora a la sociedad industrial; y en la cual la creación, distribución y manipulación de la información forman parte importante de las actividades culturales y económicas, convirtiéndose sin lugar a dudas en bienes intangibles altamente valorados. La Sociedad de la Información surge a partir del desarrollo tecnológico, en una relación dialéctica de mutua alimentación: el desarrollo tecnológico hace nacer la sociedad de la información, la cual potencia el desarrollo tecnológico, lo cual acelera el avance de la sociedad de la información.

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