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Mostrando entradas de septiembre, 2015

Arbitraje, dinamismo y prontitud

La segunda acepción del diccionario de la Real Academia Española define “dinamismo” como gran actividad, presteza o diligencia. ¿Podemos vincular válidamente este sustantivo con la práctica del arbitraje en el Perú? Teóricamente hablando, el arbitraje es un medio alternativo de solución de controversias, que aporta una solución especializada y eficiente, características que hacen a esta vía más atractiva que la vía judicial.

Pero el dinamismo y la flexibilidad se han empezado a alejar de la práctica arbitral, al menos en lo que respecta a la contratación pública. Más y más percibo que la instalación de un tribunal está tomando muchas semanas, que entre audiencia y audiencia los plazos se dilatan y que seguimos algunas prácticas de tradición judicial como las notificaciones físicas que tardan mucho tiempo y contaminan el medioambiente.
Es paradójico, por otro lado, ver que el Poder Judicial peruano se esfuerza por poner en práctica la notificación electrónica. En un proceso civil que li…

Discutiendo la modificación de la ley de arbitraje, este es un debate racional?

Hemos asistido en estas semanas a un intenso debate entre ortodoxos y heterodoxos del arbitraje en el Perú, a propósito de casos de corrupción.
Los ortodoxos, conforme a la doctrina generalmente aceptada, no quieren que se modifique la Ley de Arbitraje imponiendo registros nacionales de árbitros y secretarios arbitrales, recursos de apelación contra la autoridad del laudo, ni que se incluya en el tipo penal del prevaricato a los árbitros. Todo ello para no quitar independencia a los árbitros ni efectividad al laudo arbitral.
Los heterodoxos quieren “innovar” la regulación poniéndole controles como los señalados antes. ¿Su razonamiento? Mientras los árbitros estén más vigilados harán las cosas mejor, sea en su designación (registros nacionales), actuación en “estricta aplicación de la ley” (de lo contrario, sanción por prevaricato) y calidad de sus decisiones (habilitación del recurso de apelación para la parte disconforme).
Los ortodoxos atacan a los heterodoxos por ignorantes y metiche…

Explíquese señor árbitro!

Escribir bien y claramente es difícil. Requiere un poco de talento y mucho de entrenamiento, en particular si queremos transmitir efectivamente narraciones, ideas o argumentos.

Es más difícil si se trata de explicar la decisión a la que un tribunal arriba después de escuchar a las partes de una controversia. ¿Por qué? Porque las partes han escrito muchos documentos, han alegado oralmente varias veces y han tratado de controvertir la posición opuesta. Hay mucha información, y no pocas contradicciones en un ambiente tenso.
Pero ese es el trabajo de árbitras y árbitros. Leer con acuciosidad, escuchar con atención y, si las cosas no las terminan de entender, hacer las preguntas correctas a las personas correctas, sean las partes o peritos expertos. Y vendrá pues más información y más necesidad de decidir con claridad mental y claridad expresiva.