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El test de doble justificación




Dirigí en septiembre un seminario para fiscales de Lima sobre argumentación jurídica. Dado que tuvo muy buena receptividad, repetiremos el plato en Chiclayo a mediados de octubre.

Una de las preguntas más recurrentes a lo largo de las nueve sesiones fue cuándo un argumentador puede estar seguro de la fortaleza de su argumento y, en consecuencia, puede ya dejar de argumentar para no lucir repetitivo o exagerado. Cuál es la clave?

Respondí que el "secreto" del buen argumentador es hacer el test de doble justificación, esto es, distinguir en el proceso argumentativo tanto las premisa normativa como la premisa de hecho. Si ambas son claramente identificables y llevan a una conclusión lógica, entonces tu argumento habrá aprobado el test de justificación interna.

Pero eso no basta. A cada premisa debe corresponder un conjunto de razones que demuestren que cada premisa es correcta. A la premisa normativa sumaremos razones tomadas de la fuetes del derecho, mientras que a la premisa de hecho sumaremos razones probatorias. Si todas esta razones han sido consideradas, diremos que tu argumento ha superado el test de justificación externa.

Quieres tu también aplicar el test de doble justificación a los argumentos que produces cotidianamente? No te pierdas la charla virtual del 15 de octubre.

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