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Nuevas tendencias de la argumentación jurídica











Hace un año me preguntaron cuáles eran las nuevas tendencias en la argumentación jurídica... 

Después de estudiar por años procesos de argumentación judicial, la argumentación de funcionarios públicos y de profesionales del Derecho, y combinando esto con los cambios en el contexto legislativo nacional y desarrollos de la informática a nivel global, identifico las siguientes tendencias:

a.      Oralidad: La oralidad ya se había instalado desde muy antiguamente en el mundo anglosajón. Las noticias de la existencia del jurado inglés datan del año 1,200 d.C… ¡Más de 800 años de juicios orales! En el mundo europeo continental se legisló en los últimos 100 años sobre el juicio oral, al menos en materia penal. Pero la tendencia hacia una oralidad en serio en los procedimientos, primero penal, luego laboral y otros, se ha marcado fuertemente hace 15 años en América Latina y unos 5 en el Perú. Todos hablan de oralidad y de la necesidad de conocer sus técnicas, muy distintas a las propias de la argumentación escrita. El principal problema consiste en que los viejos operadores legales, incluyendo a la magistratura, quieren mudar de piel: pasar de una mente habituada a dictar cómo escribir a otra necesitada de saber hablar. Eso es muy difícil de lograr.
La oralidad está remeciendo el mundo argumentativo tal cual lo conocemos. No sólo nuevas habilidades son requeridas, sino el desarrollo de estrategias apropiadas de acuerdo a las ciencias de la comunicación. Por ello, la dimensión oral del discurso supone una preocupación intensa por lograr la comunicabilidad del proceso argumentativo.

b.      Comunicabilidad: Desde hace más de 30 años en parte del mundo europeo del norte, y anteriormente en los Estados Unidos de América y en general en países anglófonos se viene hablando del “plain English”, del lenguaje claro y directo necesario para persuadir a los tomadores de decisión sobre hechos en el proceso legal anglosajón: los miembros del jurado. Esto tiene pleno sentido para ellos, pues si un fiscal le dice al jurado que “el imputado es responsable penalmente por el injusto tipificado en el que ha incurrido”, va a perder el caso no porque carezca de argumentos, sino porque no sabe hablarle a legos en Derecho. Pero actualmente el movimiento es más amplio, muchos tienen una sana preocupación por un lenguaje legal claro y transparente, necesario en la sociedad democrática para mantener un buen nivel de comunicación entre el Estado y los ciudadanos. Es más, en muchos de estos países se han creado comisiones gubernamentales al lado del Congreso y del Ministerio de Justicia, para lograr la claridad de la legislación y de las resoluciones y regulaciones típicamente producidas por la Administración. Entre los estudios de abogados, se ha puesto de moda obtener certificaciones independientes que demuestran que su comunicación legal es clara y amigable.
En el mundo hispano no hay muchas novedades. Sólo España, por referirnos a la lengua castellana, ha aprobado un proyecto de modernización del lenguaje judicial en el año 2011. Antes en México, la Secretaría de la Función Pública organizó un congreso sobre Lenguaje Claro y Transparente en el año 2008, y ha producido un manual al respecto. En el Perú nada se ha hecho aún, a pesar de que buena parte de la Democracia (con mayúscula) se juega en el proceso de comunicación Estado-ciudadanía. Un elemento en este contexto es central: mejorar el nivel educativo promedio de la población primaria y secundaria, pues ¡hay que salir corriendo del último lugar que ocupamos en las pruebas de razonamiento verbal entre estudiantes quinceañeros latinoamericanos!

c.      Bases de datos e internet: Desde los años 80 se experimentaba con internet y correo electrónico en redes militares de los Estados Unidos de América. Recién en 1993 la Red Científica Peruana logró enviar correos electrónicos desde el Perú. Pero en los 90s el uso de internet entre nosotros era muy complejo y costoso. Recién llegado el siglo XXI se empezó a masificar el uso de internet y la producción de contenidos en portales web explosionó en todo el mundo. Diariamente se crean miles de portales por todas partes y el acceso a internet se ha abaratado y lo seguirá haciendo. Aunque la conectividad desde casa/oficina de los peruanos es baja, menos del 20%, millones emplean cabinas públicas a costo ínfimo… Pero por supuesto, hay que pasar del consumo adolescente de portales “triple x” y redes sociales para chismes, a consumir la mejor información disponible en la web para aprender habilidades técnicas y profesionales.
Hace 10 años los profesionales del Derecho no podían acceder a la mejor información jurídica del mundo de manera gratuita, incluyendo legislación, jurisprudencia, doctrina. Hoy lo pueden hacer sin esfuerzo, desde una computadora de escritorio, portátil, tableta, teléfono inteligente o cualquier equipo híbrido. Claro que una barrera que debemos superar es la fluidez para leer en inglés, lo que las nuevas generaciones están alcanzando a pasos agigantados. Si combinamos esto con el acceso a blogs, redes sociales, enciclopedias colectivas y el mejoramiento de la potencia de los buscadores de internet, al lado del desarrollo de muy potentes bases de datos institucionales que contienen legislación, jurisprudencia catálogos en línea y bibliotecas virtuales, el poder de internet para mejorar la argumentación legal es enorme, y todo indica que recién la historia empieza. Recomendación práctica: no deje de ser un abogado o jueza “windows” ¡con todas las ventanas de su computador abiertas para incrementar su poder argumentativo!

d.      Automatización: La inmaterialidad de las fuentes del Derecho, como efecto de la digitalización, el desarrollo de las bases de datos privadas e institucionales, el poder de la telemática que aumenta cada día la capacidad de conectividad entre las computadoras mediante el acrecentamiento de la banda ancha, la magia de los buscadores de internet para llegar a lo que llaman hoy la web semántica (que se adaptará más sofisticadamente a los gustos y preferencias de cada internauta), los desarrollos de motores de búsqueda sólo activados por la voz, la imagen, e incluso los pensamientos, nos llevan a desarrollos iniciales de programas vía web que compilan, combinan y ofrecen líneas de razonamiento legal automáticamente. Más y más juristas, informáticos, lingüistas, lógicos, filósofos e ingenieros del conocimiento (nueva especialidad que comunica a expertos en cada área del conocimiento con programadores informáticos) asisten a congresos mundiales para compartir sus últimos desarrollos en programación “argumentativa”.

Estamos asistiendo al inicio de una nueva revolución, ya no sólo de la información y el conocimiento, sino de su reproducción automática... Esto genera temor en algunos operadores legales. Ayer me preguntaban si la figura de un juez o un funcionario "robotizado" que aplica programas de computadora para resolver las controversias que sufren personas de carne y hueso, no significaba la deshumanización de la justicia...

No. Los llamados "sistemas expertos legales”, programas de computadora que compilan información legislativa, jurisprudencial y doctrinaria, lo que hacen es reunir información y argumentos por categorías específicas según las necesidades de quien tome una decisión. No reemplazan la adopción de la decisión. Es más, estos sistemas podrìan comparar qué decisiones se han tomado en los últimos años sobre tal tipo de caso, comparar su argumentación clasificándola por unidad judicial, distrito, región o país. Incluso pueden compilar tendencias para ver cuáles son las más seguidas por los jueces a lo largo de un período dado.

En este sentido los argumentos se van a ir compilando y los razonamientos simples o rutinarios se podrán finalmente automatizar. Eso deja mucho espacio de juego a los operadores legales, para cosntruir cada vez argumentos más informados y para proponer soluciones estándar para casos estándar o nuevas soluciones para viejas y nuevas disputas.

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