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Los límites de la Interpretación

Preparando una clase sobre interpretación en el Derecho, me encontré con un texto magnífico de Umberto ECO[1] en que propone los límites a la interpretación.

Él se presenta a debatir ante varios filósofos, en especial frente a Richard RORTY. ECO puede ser clasificado como hermenéutico y RORTY como pragmatista. Este es un debate filosófico complejo, que podemos ahora plantear en los siguientes términos ¿La interpretación de un texto debe distinguir entre su comprensión crítica (auxiliada de un contexto cultural dado) y su uso para algún fin específico? (hermenéuticos) o ¿uso e interpretación son indistinguibles, porque cada vez que interpretas un texto lo haces para usarlo con alguna finalidad concreta? (pragmatistas).

Para ECO, la interpretación se mueve entre la intención del autor, que muchas veces es inexpugnable, la intención del lector que siempre es subjetiva y múltiple. Entre ambos ejes, encontramos la intención de la obra. En sus propias palabras[2] “Entre la inaccesible intención del autor y la discutible intención del lector existe la transparente intención del texto, que desaprueba una intención insostenible”.

Si bien la intención de la obra es una hipótesis del lector, puede ser controlada a través de su coherencia interna. Mientras se confirme que la comprensión de una parte no es traicionada por la comprensión de otras partes del mismo texto, la interpretación  será consistente y constituirá un auténtico límite a la interpretación.
Así, la sobreinterpretación de un texto es un ejercicio paranoico de quienes ven textos  sospechosos por todas partes, y no siguen cánones de economía interpretativa. Una interpretación económica es la que te lleva a encontrar el máximo de sentido con el menor esfuerzo.

Más adelante ECO[3] reflexiona “…la vida privada de los autores empíricos es en cierto sentido más insondable que sus textos. Entre la misteriosa historia de una producción textual y la incontrolable deriva de sus lecturas futuras, el texto qua texto sigue representando una confortable presencia, el lugar al cual podemos aferrarnos”.

Para el mismo autor, la interpretación supone comprender los alcances del texto, y ello reclama un conocimiento del lenguaje, de su contexto cultural y de las historias sobre el uso de las palabras, la tradición lingüística. Por eso, no siempre las interpretaciones son similares, sino que son tan disímiles como diversa experiencia cultural tengan los lectores.

Desde la orilla opuesta, la del pragmatismo, el filósofo Richard RORTY comenta[4],  que para autores como ECO, leer textos supone un ejercicio a la luz de otros textos, personas, obsesiones, informaciones, que puede resultar idiosincrático o estimulante y convincente.  Pero que sea estimulante depende de las necesidades y fines de quienes se sientan estimulados. Por eso, a RORTY le parece más sencillo desechar la distinción entre “interpretar” un texto y “usarlo”, Sólo le parece válida la distinción entre usos de diferentes personas para fines diferentes.

RORTY quiere evitar[5] “sucumbir al viejo impulso ocultista de descifrar códigos, distinguir entre realidad y apariencia, hacer una odiosa distinción entre comprenderlo bien y hacerlo útil”.

ECO[6] replica que respecto a los textos filosóficos o literarios, a la usanza de las revoluciones científicas, hay casos en que tenemos derecho a cuestionar una interpretación determinada. “Cuando todo el mundo tiene razón, todo el mundo se equivoca, y tengo derecho a desconfiar de todos los puntos de vista…”

¿Qué podemos decir de la interpretación de los textos jurídicos? Clásicamente los abogados nos hemos concentrado en discernir la intención del autor-legislador, nos ha parecido lo más fiel al acto legislativo y lo más seguro para ganar un caso, en la medida que el poder de la autoridad reside en el Poder Legislativo. Pero contemporáneamente, en la mayoría de casos del derecho legislado en el Parlamento, ese afán historicista es imposible, porque no hay “una intención” sino muchas que se enfrentan y negocian políticamente. La letra de la ley no tiene un “autor” identificable, o en otras ocasiones, el “autor” es muy antiguo o su marco de referencia ha sido superado por cambios científicos, políticos o sociales.

Así surgieron las tesis del  “Derecho Libre”, la ley es equivalente a la pura voluntad o intención del lector, operador del sistema legal que persigue fines políticos o económicos específicos, en especial los coincidentes con el interés de la parte a la que representa en una controversia legal. El problema con estas concepciones es que el uso de la ley, “el uso del texto” no encuentra límites claros para la toma de decisiones de los jueces. Representa el “vale todo”, ¿eso es razonable?

Nos queda la reclamada “intención de la obra”, no de la literaria sino de la jurídica. El Derecho contemporáneamente es un sistema legal, que debe ser coherente o, en su defecto, debemos hacerlo coherente quienes trabajamos con él. Y representa valores sociales recogidos en la norma que da unidad al sistema: La Constitución Política.

Si esto es así, el límite para la interpretación legal es la propia racionalidad jurídica del sistema legal, los valores recogidos en la Constitución. Ello no hace que las decisiones judiciales sobre problemas interpretativos sean fáciles, pues muchas veces se expresan tensiones entre unas interpretaciones que destacan tal valor o propósito con otras diversas o cuestionadoras de las primeras, que encuentran la forma de encarnar otros valores también reconocidos constitucionalmente. Es aquí donde las teorías de la argumentación jurídica ofrecen su mayor valor para el operador: el sistema legal, como un todo, debe ser reinterpretado para dotar con las mejores razones a cada nueva interpretación.

Y para eso, tanto la potencia como la coherencia de las razones, importa.



[1] ECO, Umberto (1995) Interpretación y sobreinterpretación. Gran Bretaña: Cambridge University Press. 164. Título original en inglés por la misma editorial, primera edición de 1992.
[2] Ibid, p.84.
[3] Ibid, p.95.
[4] Como comentario autónomo dentro de la publicación anterior, pp.114-115.
[5] Ibid, p.118.
[6] ECO, Op.Cit. p.164.

Comentarios

esed_131024 ha dicho que…
Cuando Umberto Eco sostiene que la interpretación supone comprender los alcances del texto y ello reclama 1) un conocimiento del lenguaje 2) de su contexto cultural y de las historias sobre el uso de las palabras 3) la tradición linguistica.Entendemos que la comprención de los alcances del texto esta vinculada al acto de conjeturar el significado (interpretación -conocimiento),identificación de la fuente de producción llamada costumbre (interpretación costumbre), la interptración que adscribe a una disposición un significado nuevo y distinto de su significado historico (interpretación hstorica), el significado ordinario (interpretación declarativa - argumento del lenguaje comun);precisandose que existirá un autentico limite a la interpretación cuando sea consistente y no existe contradicción entre las partes del mismo texto. (GUASTIN).

EDGAR CARAZAS GONZALES
PUCP
yagami ha dicho que…
Como ha señalado Guastini existen muchos tipos de interpretación, pero en la práctica legal las interpretaciones que nosotros los abogados realizamos están enlazadas en su totalidad en el resultado que estamos buscando para la resolución de un conflicto (como señala “el vale todo”) que beneficie en algún sentido a nuestro patrocinado, como señala Eco las personas interpretan de acuerdo a lo que están buscando a lo que les será de utilidad al lector.

Las interpretaciones a mi parecer después de las lecturas con la finalidad de que sean de utilidad o no creo que se podrían diferenciar en interpretaciones simples y complejas ya que al nosotros leer algún tipo de texto jurídico, podríamos simplemente decir que si alguien hace A entonces será reprimido con B (hecho que sería una interpretación simpe), pero la practica nos hace el buscar todas las alternativas posibles en beneficio de nuestro patrocinado como podría ser que si alguien hace algo A no necesariamente sea reprimido con la pena B, sino decir que el hecho A no ha sido exactamente así como se describe en la norma, sino mas bien es un hecho –A ó + A (dependiendo del caso) por lo que se busca que esa persona no podría ser reprimido con la pena B (interpretación compleja).

Lo señalado en el párrafo precedente es limitado a nuestro día a día como abogados, pero en el fondo las interpretaciones son muy variables y se enlazan directamente con las convicciones, la forma de ser, la crianza, la personalidad, etc. de las personas que interpretan algo que leen, escuchan o ven, por ejemplo en el sintagma “ta planchao” (expresión común en un paradero) en mi cabeza podría interpretarla como una prenda de vestir que está planchada, y no como lo interpreta un cobrador de combi que piensa que la unidad en la que trabaja está completamente llena y ya no entra ninguna persona más.

Las cosas son debidamente interpretadas por las personas que realizan dicha interpretación de acuerdo a la formación que tienen o que tuvieron, ya que si nosotros que hemos pasado por las aulas universitarias hace que nuestra concepción del universo respecto de las cosas que vemos o leemos sea más amplia y podriamos interpretar algo de muchas formas y hacer una diferencaición entre una interpretacion y otra, cosa que no sucedería con un delincuente por ejemplo que ve (o lee) las cosas y las interpreta del modo que pueda conseguir un provecho vulnerando a toda costa los derechos de otros con la finalidad de conseguir su objetivo.

Khaled Lingán
Alessandra ha dicho que…
La actividad de interpretar el texto de una norma depende en gran medida de quién efectúe dicha actividad, en qué contexto o época se encuentra, en qué sistema jurídico se encuentra, etc. Como Umberto Eco bien señala la actividad de interpretar depende mucho del autor, del texto mismo y del interprete o del lector; sin embargo, a pesar que es sumamente relevante la intención del autor del texto y el texto en si mismo,considero que el agente más importante en la actividad de la interpretación es el lector o interprete, por cuanto es quien va a obtener un producto a través del uso de los diferentes métodos de interpretación.

Por otra parte, cabe resaltar que lo interesante de la interpretación es que a través de ella podemos "actualizar" o "adaptar" (interpretación evolutiva) las normas emitidas hace muchismos años a situaciones actuales, atendiendo a la conyuntura y a los principios jurídicos que rigen en determinado momento a la sociedad.

En el caso concreto de los abogados, no cabe duda que somos uno de los mejores interpretes de los textos normativos, por cuanto interpretamos dependiendo de qué es lo que queremos obtener; muchas veces utilizamos los métodos señalados por Guastini en su artículo introducción a las técnicas interpretativas como la interpretación restrictiva,sistemática, literal,extensiva etc., pero siempre lo hacemos con la única finalidad de ganar nuestro caso.

Alessandra Cocchella
Tony ha dicho que…
La interpretación, como bien lo señala Gustini, puede ser realizada de diferentes maneras, pero para esto debemos enfocarnos en lo que busca el interprete, puesto que, todos podemos tener diferentes interpretaciones de una misma lectura. La intención del autor, es lo que decidirá la manera de interpretar una lectura.

Podemos darle diferentes interpretaciones a un mismo texto, dependiendo a lo que queramos arribar. En nuestra labor como abogados, al interpretar normas, lo que buscamos es lo que mas nos puede convenir para nuestro caso en concreto, tal vez no estemos de acuerdo con la interpretación que vayamos a utilizar, pero la usamos para poder sacar el mejor resultado posible en nuestro caso.

Las métodos de Gustini para interpretar son los que utilizamos, con la intención (del autor como lo señala Eco) de conseguir lo que mas nos puede beneficiar.

Antonio Arévalo S.
Jonwuay Percy ha dicho que…
Como bien señala Eco, la actividad de interpretar se mueve entre 3 ejes: la intención del autor, la intención del lector y la intención de la obra. De estos, la intención del lector, es el que más sobresale, puesto que dependerá de él, de su voluntad e intención y de los fines que persiga (políticos, económicos u otros), el sentido o significado que querrá asignarle a un texto. Por ello es que las interpretaciones que hagan distintos intérpretes de un mismo texto o norma nunca son similares, sino que, como bien lo señala Eco, son totalmente disímiles.

Muestra de interpretaciones disímiles sobre una misma norma son las realizadas por nosotros, los abogados, quienes, dependiendo del cliente a quien defendamos y de los intereses económicos que obtengamos (aquí se aprecia la voluntad, intención y fines perseguidos), interpretamos las normas dándole el sentido o significado que nos permita defender y sustentar nuestra teoría del caso, con la única finalidad de ganarlo.

En otras palabras, dependiendo de los intereses que subyacen se utilizará y adecuará la técnica interpretativa que mejor se acomode a nuestro caso (interpretación restrictiva, literal, extensiva, evolutiva, entre otras), con la única finalidad de sustentarlo y ganarlo.

Sin embargo, aquí surgen algunos cuestionamientos: ¿cuál es el límite de la interpretación? ¿Hasta qué punto podemos “manipular” la interpretación de una norma con la finalidad de acomodarla a nuestros intereses?

J. Percy Yong N.
Marianella ha dicho que…
Para Umberto Eco la interpretación es una actividad que supone comprender los alcances del texto normativo y para ello se necesita conocer el lenguaje, el contexto cultural en el que está inmerso el sistema jurídico en el cual se ubica ese texto normativo, la tradición lingüística, etc. Asimismo distingue en la interpretación la intención del autor, la intención del lector y entre ambas, la intención del texto mismo. En ese sentido, coincide con Guastini, quien clasifica la interpretación siguiendo una serie de criterios que van desde la comprensión literal del texto y la intención del legislador hasta la interpretación histórica y evolutiva, todo ello dependiendo de qué característica del ordenamiento jurídico se quiere resaltar: la coherencia o la plenitud a la que se aspira. Sin embargo, considero que para Eco lo realmente útil para interpretar es la intención del texto, como un elemento independiente de la intención de su autor (legislador), pues este autor considera que la intención del texto en sí (su ratio legis) es pasible de control a través de un análisis de su coherencia interna, ese es el límite de la interpretación; lo que no sucede con la intención del lector que es siempre subjetiva y múltiple y la intención del lector que según él es inaccesible. Aquí encuentro una sustancial diferencia con la posición de Guastini, quien sostiene que considerar la intención o voluntad de la ley como algo distinto de la voluntad del legislador es una forma de sustituir la política del derecho perseguida por los órganos legislativos por la política del derecho del intérprete.

Naturalmente, tanto la posición de Eco como la de Guastini difieren diametralmente de la concepción de interpretación de Rorty, para quien la interpretación es el uso del texto para fines concretos, por lo que uso e interpretación son indistinguibles. De ahí que surjan tesis como la del “Derecho Libre”, para la cual la ley es equivalente a la voluntad o intención del lector, del operador jurídico, quien acomodará la interpretación de un texto jurídico a sus fines políticos o económicos, especialmente aquellos que coincidan con el interés de la parte a la que representa en una controversia. Un abogado cuando interpreta, puede hacer uso de los diversos métodos detallados por Guastini, pero con el fin estratégico de ganar su caso. Si bien es cierto, los operadores jurídicos tenemos tal potestad, deben existir límites, sino llegaríamos a un irrazonable” vale todo” en el que los jueces no tendrían límites claros para decidir.

¿Qué se puede hacer? Considero que si bien podemos distinguir desde el punto de vista de quién interpreta (ya sea el operador jurídico-llámese Tribunal Constitucional, abogados, jueces), no debemos olvidar que la actividad interpretativa se realiza sobre el mismo texto y en ese sentido toda interpretación de un texto jurídico debe se coherente con los principios y valores recogidos en la Constitución, con ello aspiramos a conseguir la unidad, coherencia y plenitud del ordenamiento jurídico. El límite de una interpretación antojadiza radica finalmente en la coherencia que debe guardar con la norma fundamental, y para mantener esa coherencia siempre se debe dotar a los argumentos que sustenten una determinada interpretación de las mejores razones posibles.
Marianella ha dicho que…
Para Umberto Eco la interpretación es una actividad que supone comprender los alcances del texto normativo y para ello se necesita conocer el lenguaje, el contexto cultural en el que está inmerso el sistema jurídico en el cual se ubica ese texto normativo, la tradición lingüística, etc. Asimismo distingue en la interpretación la intención del autor, la intención del lector y entre ambas, la intención del texto mismo. En ese sentido, coincide con Guastini, quien clasifica la interpretación siguiendo una serie de criterios que van desde la comprensión literal del texto y la intención del legislador hasta la interpretación histórica y evolutiva, todo ello dependiendo de qué característica del ordenamiento jurídico se quiere resaltar: la coherencia o la plenitud a la que se aspira. Sin embargo, considero que para Eco lo realmente útil para interpretar es la intención del texto, como un elemento independiente de la intención de su autor (legislador), pues este autor considera que la intención del texto en sí (su ratio legis) es pasible de control a través de un análisis de su coherencia interna, ese es el límite de la interpretación; lo que no sucede con la intención del lector que es siempre subjetiva y múltiple y la intención del lector que según él es inaccesible. Aquí encuentro una sustancial diferencia con la posición de Guastini, quien sostiene que considerar la intención o voluntad de la ley como algo distinto de la voluntad del legislador es una forma de sustituir la política del derecho perseguida por los órganos legislativos por la política del derecho del intérprete.

Naturalmente, tanto la posición de Eco como la de Guastini difieren diametralmente de la concepción de interpretación de Rorty, para quien la interpretación es el uso del texto para fines concretos, por lo que uso e interpretación son indistinguibles. De ahí que surjan tesis como la del “Derecho Libre”, para la cual la ley es equivalente a la voluntad o intención del lector, del operador jurídico, quien acomodará la interpretación de un texto jurídico a sus fines políticos o económicos, especialmente aquellos que coincidan con el interés de la parte a la que representa en una controversia. Un abogado cuando interpreta, puede hacer uso de los diversos métodos detallados por Guastini, pero con el fin estratégico de ganar su caso. Si bien es cierto, los operadores jurídicos tenemos tal potestad, deben existir límites, sino llegaríamos a un irrazonable” vale todo” en el que los jueces no tendrían límites claros para decidir.

¿Qué se puede hacer? Considero que si bien podemos distinguir desde el punto de vista de quién interpreta (ya sea el operador jurídico-llámese Tribunal Constitucional, abogados, jueces), no debemos olvidar que la actividad interpretativa se realiza sobre el mismo texto y en ese sentido toda interpretación de un texto jurídico debe se coherente con los principios y valores recogidos en la Constitución, con ello aspiramos a conseguir la unidad, coherencia y plenitud del ordenamiento jurídico. El límite de una interpretación antojadiza radica finalmente en la coherencia que debe guardar con la norma fundamental, y para mantener esa coherencia siempre se debe dotar a los argumentos que sustenten una determinada interpretación de las mejores razones posibles.

Marianella Prada
Cesar ha dicho que…
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Cesar ha dicho que…
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Cesar ha dicho que…
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PERCY ha dicho que…
La interpretación en el campo jurídico no es estática, ni tiene una metodología única, todo lo contario, es variada, se adecúa al contexto, y desde luego, debe y tiene que evolucionar.
¿Cuál es la transparente intención del texto que, según Eco, se sitúa entre la inaccesible intención del autor y la discutible intención del lector?. Considero que es difícil saber cuál es. No sólo porque ello nos lleva al campo de la literalidad, donde concluiremos con GUASTINI que resulta ampliamente subjetivo, sino porque precisamente la poca transparencia del texto de las normas en nuestro país, ha dado lugar a discusiones judiciales y académicas de diversa índole. Por ejemplo, la solución de la aplicación del derecho común cuando exista discusión entre derechos de derechos de distinta naturaleza, mencionada en el artículo 2022 del Código Civil ha dado lugar a múltiples sentencias contradictorias de la Corte Suprema. Si hubiera sido “transparente la intención del texto”, tal vez no hubiera ocurrido ello.
Considero que la interpretación llevada al terreno judicial, se adecúa al contexto del caso concreto. Por ejemplo, tener relaciones sexuales con una menor de edad es un delito. Sin embargo, existen Comunidades Nativas donde es común – por ancestral- la convencía del líder de la comunidad con una o más menores de edad. No basta entonces el texto “transparente de la norma”, el contexto del caso concreto es también importante, como lo es del mismo modo el marco constitucional.
Corresponde por ello al Juez, en el terreno judicial y dentro de los límites de nuestra Constitución, motivar coherentemente sus resoluciones, y para ello, las teorías de la argumentación jurídica deben convertirse en una herramienta ineludible a la labor jurisdiccional. Sólo así se podrán superar problemas interpretativos y garantizarán sentencias razonables y justas.

Percy Landeo
PERCY ha dicho que…
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Cesar ha dicho que…
Guastini propone una serie de métodos de interpretación mientras que Eco sostiene que para interpretar adecuadamente es necesario tener en cuenta variables como el conocimiento del lenguaje, el contexto cultural, de las historias sobre el uso de las palabras y la tradición lingüistica.

A primera vista podría pensarse que lo que Guastini y Eco plantean no tiene mayor relación. Ello porque el primer autor propone una serie de métodos mientras que el segundo propone un método general.

Considero que las propuestas de ambos autores sí están relacionadas dado que planteamiento general de Eco considera, además, la importancia de (i) la intención del autor; (ii) la intención de la obra; y (iii) la intención del lector cuando se interpreta.

Entonces, existe relación entre ambas propuestas porque los métodos interpretativos que Guastini señala implican privilegiar la intención del autor, de la obra o del lector. Es decir, los resultados que se obtendrían al interpretar disposiciones según el planteamiento de Eco serían los mismos que se obtendrían siguiendo los métodos que propone Guastini, dependiendo de cuál de las intenciones antes indicadas se privilegie.

En mi opinión, es la intención del lector (lector debe entenderse como abogado a estos efectos) la que debe primar al momento de interpretar normas. Ello por el simple hecho de que es él quien se encuentra en mejores condiciones para hacerlo. ¿Y por qué? Porque las normas son emitidas dentro de contextos determinados que, naturalmente, varían sustancialmente con el transcurso del tiempo. En ese sentido, lo más lógico es que la tarea de adecuar las normas a nuevas condiciones existentes le corresponda a los abogados. Un claro ejemplo de ello es la interpretación evolutiva. Ello respecto a lo académico.

En cuanto a lo que ocurre en la práctica, los abogados interpretan las normas de acuerdo a lo que sea más conveniente para sus intereses o para los de sus representados, con lo cual puede concluirse que, en la mayoría de casos, la intención prevalente es la del intérprete. Muchas veces los abogados fuerzan la interpretación de las normas para conseguir resultados. Y para ello llegan a estar muy cerca de los límites que el ordenamiento en general y la Constitución representan para la interpretación. Es en este punto en el que la labor de los jueces cobra especial relevancia para proteger la coherencia del ordenamiento dado que son ellos quienes pueden controlar las interpretaciones antojadizas y convenientes de las que muchos litigantes de mala fe pueden valerse para conseguir resultados favorables.

César Carlin
melissa ha dicho que…
Los Jueces Peruanos en líneas generales no suelen tener un modelo o paradigma al momento de emitir sus resoluciones, ya que en la mayoría de los casos tienden a ser exegéticos, es decir solo aplican lo que la ley menciona sin evocar un texto precedente a esa ley, o alguna jurisprudencia bien argumentada para lograr establecer un criterio favorable a la decisión que emite, sujetándose a lo dice Hart invocando a Sausurre: “ La interpretación es un acto mediante el cual el receptor atribuye significado a aquello que lee en la ley escrita”, lo que quiere decir que el primer limite al momento de interpretar el texto de la ley es justamente la falta de preparación y la poca satisfacción en el hecho de que su decisión sea comprendida por el receptor.
Sin embargo cada vez más resulta necesaria e imprescindible la búsqueda de la unidad en la interpretación de la ley para lograr una verdadera garantía en los ciudadanos en lo que respecta a la tan anhelada seguridad jurídica, y la igualdad ante la ley.
La emisión de sentencias contradictorias procedentes de los distintos juzgados y tribunales para hechos sustancialmente idénticos y para los que el derecho objetivo aplicable resulta ser también el mismo, resulta ser incomprensible sobre todo en nuestros días, lo que produce una enorme inquietud en los ciudadanos. Los propios abogados, se sienten muchas veces desconcertados ante la falta de coherencia y armonía de los ordenamientos jurídicos cuando se resiente la unidad en la interpretación de la ley; desconcierto que también se produce en los mismos Jueces, disconformes con este estado de cosas que a todas luces podría ser mejorado en aras de una correcta Administración de Justicia.
Conforme a lo ya estudiado y a la utilización del silogismo en la decisión judicial se parte de una premisa mayor, o “premisa normativa” para contraponerla a la premisa fáctica, esta premisa normativa no siempre presenta unos contornos bien definidos, ya que un Tribunal tiene que indagar sobre el verdadero significado de los conceptos y vocablos utilizados por el legislador - en algunos casos no definidos con la suficiente claridad - y concluir la interpretación que de la norma deba extraerse.
Con frecuencia se tiene que operar sobre la base de distintas normas jurídicas, y en otras ocasiones normas vistas desde ángulos diferentes, las cuales regulan un mismo ámbito material.
Los jueces y tribunales realizan, en la motivación de sus decisiones, constantes referencias a la jurisprudencia de nuestra respectiva Corte Suprema, las cuales ofrecen un ejemplo de cómo interpretar y aplicar el Derecho; y el ordenamiento jurídico ha atribuido cierta autoridad a la jurisprudencia puesto que su infracción motiva el recurso de casación. La jurisprudencia sirve pues como modelo de interpretación con autoridad.
MELISSA FLORES GRANADOS
USMP
melissa ha dicho que…
Sin embargo, la forma en que los jueces y tribunales hacen referencia a las decisiones del Tribunal Supremo sin mencionar explícitamente la ratio decidendi, esto es, el modelo interpretativo a seguir, hace pensar que sea más el elemento de autoridad que el ejemplificador lo que explica el uso de la jurisprudencia en la argumentación jurídica por jueces y tribunales inferiores. Es decir el desacuerdo por un juez o tribunal inferior sobre la interpretación contenida en una línea jurisprudencia se resuelve mediante la autoridad que se reconoce a la jurisprudencia. La autoridad de la jurisprudencia atribuye a ésta su fuerza persuasiva en la argumentación jurídica, fuerza que además se ve incrementada gracias a la reiteración.
El uso de la jurisprudencia por el mismo órgano superior está íntimamente relacionada con la casación. Este recurso y el uso de la jurisprudencia, tiene una doble virtualidad: de una parte al ser un recurso ante un tribunal superior se quiere elaborar una interpretación unitaria de la ley; de otro lado, mediante la posibilidad de fundar ese recurso en la infracción de la jurisprudencia, como establecen algunas leyes procesales, se persigue que esa jurisprudencia sea seguida por todos los demás Tribunales.
Difícilmente se conseguiría un efecto unificador de los criterios interpretativos si tales criterios fueran meramente indicativos. Lo que permite afirmar que tales criterios tienen un condicionado efecto vinculante.

MELISSA FLORES
UPSMP
americorush ha dicho que…
PARADIGMA INTERPRETATIVO EN LOS JUECES DEL PERÚ.- A mi consideración, para entender el tema planteado, debemos iniciar el comentario a partir de lo establecido por el artículo 138° de la Constitución Política del estado, según el cual, los Jueces del Perú están sometidos sólo a la Constitución y a las leyes. Conforme a este mandato constitucional, la misión de los Jueces en nuestro país es la de aplicar el derecho vigente al caso concreto, cuando un Juez se aparta voluntariamente de la aplicación del derecho al caso concreto comete el delito de prevaricato, el cual, se encuentra tipificado en el artículo 418° del Código Penal en los siguientes términos “El Juez o el Fiscal que, a sabiendas, dicta resolución o emite dictamen, contrarios al texto expreso y claro de la ley o cita pruebas inexistentes o hechos falsos, o se apoya en leyes supuestas o derogadas, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de cinco años”. No sería una posición muy alejada de la realidad sostener que es por este motivo que los Jueces en el Perú han adoptado un modelo de interpretación y argumentación con marcada empatía con el formalismo jurídico, esto es, la mera aplicación de la legislación al caso concreto, con algunos atisbos de aplicación supletoria de los principios consignados en los Títulos Preliminares de los textos normativos, principalmente por el “temor” a incurrir en el delito mencionado, ya que, lo contrario presupone la inclusión en la argumentación de elementos exógenos a la legislación formal, tales como la costumbre o los precedentes, tal y como se concibe en el common law. Aparte de esta situación real, hasta hace un buen tiempo, los Jueces del Perú, principalmente de las instancias superiores, hacían una motivación por remisión a los fundamentos de la instancia inferior; esta situación denotaba una total transgresión al debido proceso y coadyuvaba en la falta de predictibilidad de las decisiones judiciales. Sin embargo, en la actualidad, los Jueces peruanos están dando un vuelco hacia una interpretación más racional, en consonancia con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ello, como consecuencia de la influencia del Constitucionalismo moderno que, para muchos, revalora la preeminencia de los derechos fundamentales de la persona. Así pues, el modelo de interpretación de los Jueces de nuestro país está cambiando de careta paulatinamente, de una interpretación formalista ortodoxa a una interpretación racional, aunque aun no es posible percibir una interpretación basada en principios morales y políticas.
americorush ha dicho que…
PARADIGMA INTERPRETATIVO EN LOS JUECES DEL PERÚ.- A mi consideración, para entender el tema planteado, debemos iniciar el comentario a partir de lo establecido por el artículo 138° de la Constitución Política del estado, según el cual, los Jueces del Perú están sometidos sólo a la Constitución y a las leyes. Conforme a este mandato constitucional, la misión de los Jueces en nuestro país es la de aplicar el derecho vigente al caso concreto, cuando un Juez se aparta voluntariamente de la aplicación del derecho al caso concreto comete el delito de prevaricato, el cual, se encuentra tipificado en el artículo 418° del Código Penal en los siguientes términos “El Juez o el Fiscal que, a sabiendas, dicta resolución o emite dictamen, contrarios al texto expreso y claro de la ley o cita pruebas inexistentes o hechos falsos, o se apoya en leyes supuestas o derogadas, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de cinco años”. No sería una posición muy alejada de la realidad sostener que es por este motivo que los Jueces en el Perú han adoptado un modelo de interpretación y argumentación con marcada empatía con el formalismo jurídico, esto es, la mera aplicación de la legislación al caso concreto, con algunos atisbos de aplicación supletoria de los principios consignados en los Títulos Preliminares de los textos normativos, principalmente por el “temor” a incurrir en el delito mencionado, ya que, lo contrario presupone la inclusión en la argumentación de elementos exógenos a la legislación formal, tales como la costumbre o los precedentes, tal y como se concibe en el common law. Aparte de esta situación real, hasta hace un buen tiempo, los Jueces del Perú, principalmente de las instancias superiores, hacían una motivación por remisión a los fundamentos de la instancia inferior; esta situación denotaba una total transgresión al debido proceso y coadyuvaba en la falta de predictibilidad de las decisiones judiciales. Sin embargo, en la actualidad, los Jueces peruanos están dando un vuelco hacia una interpretación más racional, en consonancia con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ello, como consecuencia de la influencia del Constitucionalismo moderno que, para muchos, revalora la preeminencia de los derechos fundamentales de la persona. Así pues, el modelo de interpretación de los Jueces de nuestro país está cambiando de careta paulatinamente, de una interpretación formalista ortodoxa a una interpretación racional, aunque aun no es posible percibir una interpretación basada en principios morales y políticas.
lira_estrada2005 ha dicho que…
Respecto al Paradigma de los Jueces Peruanos, considero que en nuestro país la Magistratura en la última década ha adoptado el Paradigma Hartiano, puesto que ha dejado de ser un juez boca de la ley para convertirse en un juez argumentador y orientado a la justificación de sus decisiones. Aunque este es un proceso progresivo, y ello obedece en alguna medida al hecho que las teorías de la argumentación jurídica son de reciente data en nuestro sistema jurídico, la Judicatura se ha preocupado con mayor intensidad de seguir los cánones contemporáneos que exige la argumentación jurídica, en fundamentar sus decisiones en razones no solo coherentes y racionales, sino que respeten los principios y valores que informan la Constitución, como el derecho al debido proceso y a la debida motivación de las resoluciones judiciales consagrado por el inc. 3) del Art. 139º de la Constitución Política. En mi opinión este modelo argumentativo en nuestro país lo inició el Tribunal Constitucional que introduce las nuevas teorías argumentativas a tono con los principios del Neo Constitucionalismo y mediante la aplicación de la técnica del precedente vinculante. No obstante considero que existe aún un buen número de Jueces formalistas positivistas, puesto que todavía se encuentran reacios a la aplicación e interpretación de los principios debido a que existe un cierto temor de extralimitarse y ser denunciados por prevaricato.
lira_estrada2005 ha dicho que…
Respecto al Paradigma de los Jueces Peruanos, considero que en nuestro país la Magistratura en la última década ha adoptado el Paradigma Hartiano, puesto que ha dejado de ser un juez boca de la ley para convertirse en un juez argumentador y orientado a la justificación de sus decisiones. Aunque este es un proceso progresivo, y ello obedece en alguna medida al hecho que las teorías de la argumentación jurídica son de reciente data en nuestro sistema jurídico, la Judicatura se ha preocupado con mayor intensidad de seguir los cánones contemporáneos que exige la argumentación jurídica, en fundamentar sus decisiones en razones no solo coherentes y racionales, sino que respeten los principios y valores que informan la Constitución, como el derecho al debido proceso y a la debida motivación de las resoluciones judiciales consagrado por el inc. 3) del Art. 139º de la Constitución Política. En mi opinión este modelo argumentativo en nuestro país lo inició el Tribunal Constitucional que introduce las nuevas teorías argumentativas a tono con los principios del Neo Constitucionalismo y mediante la aplicación de la técnica del precedente vinculante. No obstante considero que existe aún un buen número de Jueces formalistas positivistas, puesto que todavía se encuentran reacios a la aplicación e interpretación de los principios debido a que existe un cierto temor de extralimitarse y ser denunciados por prevaricato.
Ricardo León Pastor ha dicho que…
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En la investigación  239-2014 Del Santa , publicada en enero de 2016, OCMA ha pedido la destitución de juez Abel Ever Gutiérrez Aponte por inexistencia de motivación, motivación aparente e insuficiente en tres decisiones adoptadas en el marco de un proceso penal. En dicho proceso estuvo involucrado el señor César Álvarez, entre otros cómplices, ex presidente regional de Ancash, por un sonado caso de corrupción.

El ex presidente regional  se excluyó de dicho proceso penal al ganar una acción de habeas corpus. En las tres resoluciones que firmó el juez Gutierrez, él consideró que si el señor Álvarez, acusado como autor de los delitos investigados ya no estaba en el caso penal, no podría continuar el caso contra los acusados como cómplices. Este argumento, apreciado individualmente, no luce descabellado.

Pero la fiscalía promovió una apelación al discrepar de la motivación del juez Gutierrez, por lo que la Sala Penal decidió que había otros elementos en el marco de la investigación prel…

Justificación interna y externa de un buen argumento

Me han pedido a propósito de un taller de argumentación en OSIPTEL que proponga un esquema de argumentación que resuma las condiciones mínimas para predicar la fortaleza de una argumentación.

Para ello, tomo aquí la distinción estándar aceptada en las teoría de la argumentación, entre justificación interna y externa.

Una decisión es fuerte y consistente lógicamente cuando tiene justificación interna. Como puede verse en el silogismo del gráfico 1, si la premisa mayor que contiene la norma gobernante del caso es: "el que robe será penado" y la premisa menor que contiene el hecho del caso es: "Juan ha robado", entonces se sigue deductivamente como conclusión que "Juan será penado". No hay otra conclusión posible dadas aquellas dos premisas.

Pero esto no basta, pues aún no hemos demostrado la corrección material de cada una de las premisas, pues esto es propio de la justificación externa. Ahora vean el gráfico 2 seguidamente:


Como puede observarse, en la ju…

Clasificar casos fáciles, difíciles y trágicos, es una tarea judicial?

En junio de 2014 el Consejo Nacional de la Magistratura publicó el precedente 120-2014, con carácter vinculante, después de más de diez años de evaluación sobre los criterios que emplea para medir la calidad de las decisiones de juezas y jueces peruanos.

Tomando como referencia mas de 1,500 procesos de ratificación judicial, evaluación que el Consejo aplica cada siete años a los magistrados para confirmarles o no en sus cargos, el Consejo ha hecho una lista de los errores más frecuentes que suelen cometer, entre ellos destacan los siguientes:
Falta de ordenAusencia de claridadErrores sintácticos y ortográficosRedundanciaIncongruenciaInsuficiencia argumentativaCitas impertinentes de jurisprudencia y doctrinaTranscriben normas sin interpretarlasTranscriben medios probatorios sin valorarlos

Estamos de acuerdo con estos señalamientos. Hace mucho venimos insistiendo en que la calidad de decisiones judiciales debe medirse conforme con los criterios aportados por la teorías de la argumentación …