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Enseñanza legal en el Perú, retos y propuestas
Ricardo León Pastor[1]
http://www.leonpastor.com/

“Los tiempos son malos, seamos mejores y los tiempos serán mejores … nosotros somos el tiempo”. San Agustín
“[En un buen modelo educativo] leemos, preguntamos, exploramos, asistimos a conferencias, comparamos nuestros hallazgos con los demás, consultamos a los expertos, nos ilusionamos, hacemos sesiones de resolución de problemas, formulamos y comprobamos hipótesis, construimos modelos y simulaciones, comunicamos lo que aprendemos y practicamos nuevas destrezas…”. Bill Gates.

Gracias por la gentil invitación de la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo a este importante encuentro de Decanos de Facultades de Derecho. Recuerdo que hace 10 años, en 1997, tuve la oportunidad de organizar un encuentro como éste en la ciudad de Arequipa, con la finalidad de animar a los decanos para que promuevan la enseñanza del sistema judicial en sus facultades, y así impulsar nuevas vocaciones por la judicatura[2].

En 1986, cuando empecé a estudiar el fenómeno universitario y la educación legal en el Perú, a propósito de la tesis de bachillerato que escribí 4 años después, las facultades de derecho eran 25. En el año 2004 casi eran 47 (Pasara 2004: p.27) Hoy son 53 de acuerdo a la página web de la Asamblea Nacional de Rectores (http://www.anr.edu.pe)[3/[3].

Como queda evidenciado en este encuentro, y de acuerdo a las sendas exposiciones que ustedes han presenciado en este marco, el crecimiento de las escuelas de derecho en el Perú ha sido realmente explosivo en los últimos 20 años. Muchas son las causas de este crecimiento, al menos desordenado como muchas cosas en el país, y no es mi objetivo explicarlas ni criticarlas[4].

Simplemente dejo anotado que estamos ante una masificación de los estudios legales y la producción de abogados, y que en este contexto corresponde hacer una análisis de fortalezas y debilidades de las Facultades de Derecho, con la finalidad de precisar los retos que nos toca enfrentar como educadores jurídicos. Mi objetivo en esta ponencia es relievar especialmente los retos y oportunidades que tenemos y las responsabilidades que creo nos corresponden. Por supuesto, todo lo dicho les ruego que sea evaluado a beneficio de inventario, pues un análisis así de general puede no corresponder con precisión a las características de cada una de las escuelas que ustedes lideran.

0. Fortaleza y debilidades de la educación legal en el Perú

Dentro de las principales fortalezas del sistema universitario peruano, al menos de algunas de las más destacadas universidades, se aprecia una preocupación honesta de los profesores, normalmente abogados reconocidos y algunos académicos puros, por brindar calidad en su enseñanza, a través de una actualización permanente y el perfeccionamiento de su saber en escuelas de postgrado nacionales y extranjeras. Aún es cierto que mucho del conocimiento más relevante del mundo se produce en aquéllos países que, por contar con desarrollo económico y recursos, dedican grandes cantidades de dinero a financiar investigaciones puras y aplicadas, y pagar adecuadamente a una clase académica dedicada en exclusividad a desarrollar la academia, sin urgencias por cubrir necesidades materiales mediante el desempeño de otras actividades (profesionales por ejemplo) que les distraigan de la labor académica.

Al mismo tiempo, se aprecia más que algunas universidades pretenden desarrollar la labor de investigación, producción de conocimiento y publicaciones. El motor de esta investigación son las revistas universitarias conformadas por alumnos destacados, y también revistas de las propias escuelas de derecho, además de la actividad de los fondos editoriales.

Finalmente, algunas universidades privadas, lamentablemente muy pocas aún, cuentan con sistemas de gestión administrativa eficientes, que permiten un contacto muy ágil entre administración, profesores y alumnos. Ello se ha visto mejorado enormemente con la impronta de los sistemas informáticos y los sistemas de gestión de la calidad administrativa.

Sin embargo, debemos ser hidalgos al reconocer que hay más debilidades que fortalezas. En muchas facultades de derecho prima la ausencia de profesores y profesoras de derecho destacados en el medio y de alumnos motivados y dispuestos a realizar una labor académica destacable. Así, las primeras debilidades las encontramos en la propia actitud, no auténticamente profesional, de profesores y alumnos que quieran dedicarse rigurosamente a desarrollar el trabajo académico. Múltiples factores influyen en ello, del lado de los profesores, que fundamentalmente entienden la labor docente como una labor realmente marginal entre sus múltiples obligaciones profesionales (en el litigio, la asesoría o la función pública), y de estudiantes que no quieren una educación de alta calidad (con el esfuerzo que ello supone) sino lograr una acreditación (el famoso cartón universitario) para intentar conseguir trabajo en un mundo laboral cada vez más competitivo, con un desempeño mal que bien mediocre.

El modelo de derecho, la teoría general en la que se inspira la concepción de lo jurídico y su transmisión a los estudiantes es muy formalista[5]. El derecho es percibido como la ley que debe ser transmitida, por ramas o compartimentos estancos. Este modelo ya no es más útil hoy en un mundo de cambios vertiginosos, de avances técnicos y científicos, de profundos cambios económicos y sociales. Lo que dice la ley requiere ser interpretado y puesto a la luz de consideraciones orientadoras como los principios generales del derecho que encuentran unidad en la Constitución Política. El modelo debe cambiar hacia una concepción más argumentativa del derecho[6].

Ausencia de condiciones mínimas para la buena educación, infraestructura adecuada, aulas con equipamiento informático y conexión a internet, bibliotecas suficientemente nutridas, áreas que promuevan el estudio colectivo y el debate, auditorios para animar congresos y actividades académicas masivas, son debilidades muy frecuentes en nuestro medio.
La carencia de investigación académica de calidad, publicable y que sirva para reflexionar sobre la aplicación judicial de nuestro derecho “a la peruana” en el Perú, nos cierran la posibilidad de avanzar conociendo nuestra realidad y sometiéndola a crítica para hacerla desarrollar.

Una matrícula de un alumnado cada vez más masiva, dificulta todo lo anterior y hace de la actividad formativa un remedo de lo que debería ser.[7]

Todos los problemas anotados pueden llevarnos a ver el escenario universitario como un espacio perdido del que hay que salir huyendo, respecto del cuál nada se puede hacer. Si esta es la actitud, ¿qué hacemos liderando escuelas de derecho o enseñando en ellas? La otra actitud, como diría Basadre, es mirar el problema como posibilidad, como oportunidad. Esta mañana quiero ver los problemas como oportunidades, como retos, como un desafío a nuestra vocación, a nuestra imaginación, a nuestra voluntad.

Paso a enunciar y justificar las oportunidades que veo en la educación legal hoy en el Perú:

1. Poner la calidad de la formación universitaria como objetivo prioritario

Muchas universidades peruanas, a partir de la flexibilización del marco regulatorio producido en los años 90, fueron creadas por promotores para hacer dinero a partir del ofrecimiento en el mercado de servicios educativos. Confieso que no tengo ningún prejuicio con el mercado ni con ganar dinero. Sin embargo, el objetivo de una universidad no puede ser sólo ganar dinero para sus promotores, sino dar una formación de alta calidad.

Las universidades fueron creadas en la edad media para acceder al conocimiento universal, y fueron entidades de élite, de excelencia. Hoy deben mantener la vocación por la excelencia, por la tolerancia entre saberes y perspectivas académicas diversas, pero deben preocuparse centralmente por formar buenos profesionales, abogadas y abogados entrenados a carta cabal, Si en la consecución de este fin se gana dinero, bueno y sano. Pero si el objetivo es ganar dinero maximizando la rentabilidad y minimizando costos en detrimento de la calidad en la formación universitaria, eso significa abandonar el sentido universitario y convertirse solo en un rentista de los sueños, seguramente frustrados, de tanto joven necesitado de educación.

2. Aumentar la calidad de la educación, selección, desempeño y graduación

Para nadie es un secreto que la calidad de la educación escolar y universitaria promedio en el Perú es baja. Pues una oportunidad es revertir la tendencia y llevarla no a que sea un poco mejor, sino realmente excelente. Para ello urge repensar los sistemas de selección (exámenes de admisión u otros mecanismos), el sistema de evaluación del desempeño de los alumnos, hacia un modelo mucho más exigente, con estándares comparables a los del primer mundo y de graduación, para que sólo sean finalmente graduados quienes tienen un alto desempeño académico. Por supuesto, esto supone poner en el centro de nuestras preocupaciones no el dinero que ganaremos porque tenemos muchos alumnos matriculados, sino el prestigio y satisfacción que obtendremos al graduar a profesionales muy competentes y competitivos.

Aquí cabe una breve digresión sobre el rol de los colegios profesionales, Hoy los colegios son mesa de partes para simplemente otorgar un número de colegiatura previo pago de derechos. Podríamos seguir el modelo de otros países, en los que la vinculación al colegio se gana aprobando exámenes, normalmente muy exigentes. Es más, por ejemplo en los Estados Unidos luego de la colegiatura, los abogados están obligados a seguir un programa de educación legal continua, con un número de créditos al año, para mantener su licencia. Quien no sigue actualizándose en universidades o colegios profesionales, pierde la licencia. Sé que esto suena prácticamente a chino entre nosotros (que no entendemos nada de chino a pesar de la importancia de esa parte del mundo en las últimas décadas) porque la visión general de los colegios de abogados es ganar dinero e influencia a partir de muchas matrículas o inscripciones. Pero de esta manera simplemente envilecemos la profesión, porque no hay control de calidad ninguno en la actuación profesional de los abogados. Ello simplemente nos desprestigia.

Aumentar la calidad de la docencia implica, necesariamente, revisitar los métodos de enseñanza y hacerlos compatibles con las tendencias mayoritarias en la pedagogía superior hoy[8], además de las exigencias del mercado profesional. Necesitamos abogadas y abogados solventes, conocedores, hábiles en el raciocinio legal[9] y la construcción de casos legales, con imaginación jurídica sobre la interpretación del derecho vigente y la estrategias procedimentales más eficientes para la consecución de los fines que la parte que representamos desea, siempre que sea compatible con el marco y valores recogidos en la Constitución.
Esta visión de la práctica legal supone un enfoque metodológico claro: “aprender haciendo”, y en él las que más han destacado son las escuelas de derecho de los Estados Unidos. Tuve la oportunidad de hacer cursos allá hace 3 años, sobre habilidades en litigación. No hubo sesiones de teoría ni lecturas y conferencias. Nos pasamos 80 horas litigando sobre casos simulados. Al principio fue muy difícil, pero al final los 50 participantes pudimos sentirnos más cómodos y competentes, simplemente porque la técnica del ensayo, error, crítica docente, nuevo ensayo, nuevo error, nueva crítica, nos permitió desarrollar habilidades.

Para aprender a pensar como abogado hay que pensar problemas jurídicos, sin no los pensamos y no practicamos, y nos satisfacemos con escuchar a un profesor, lo máximo que lograremos hacer es repetir la información que el profesor dio, pero no podremos reproducir sus habilidades, pues no las ejercitamos.

El método del caso para enseñar derecho, y sus diversas variantes, debe ser impulsado vivamente en las aulas universitarias. Sin ejercitación no se logra la habilidad. Sin la habilidad no seremos buenos abogados.

Otro factor a mejorar en la docencia universitaria es el enfoque interdisciplinario. Muchos han insistido en que una visión del derecho por “ramas” o “compartimentos estancos” yo no sirve hoy. No sirve porque los problemas que ofrece la realidad para un abogado son complejos, no se resuelven aplicando “sólo” derecho civil patrimonial” o sólo derecho de seguros, o solo derecho penal material. Se resuelven integrando categorías legales, haciendo interpretaciones sistemáticas y, en os casos más complejos, trabajando con profesionales de diversas especialidades. Por ello una perspectiva interdisciplinaria e integradora se impone como la prefiguración de un desempeño profesional complejo y cada vez más sofisticado.

Finalmente, una crítica social persistente en el país es que a los abogados no se nos entiende[10]. Hablamos y escribimos en un lenguaje anticuado y especializado, sólo para iniciados en los avatares jurídicos[11]. Esto impide el acceso al servicio legal y judicial y nos hace particularmente antipáticos frente a la ciudadanía. Si realmente nos interesa abrazar un estándar democrático, bajo la égida de la transparencia, debemos hacer un esfuerzo por renovar nuestros usos lingüísticos y pretender ser más claros, empleando un lenguaje más llano, cuando nos comuniquemos con ciudadanos, comunidades y población general. En este marco, ya hay un movimiento internacional por la claridad del lenguaje legal[12], y algunos intentos por clarificar el lenguaje judicial en nuestro medio[13].

3. Aumentar la producción intelectual, el rol de los profesores

Los profesores de derecho del país escribimos poco o casi nada (y aquí me incluyo). Hay razones que explican ello, que centralmente tienen que ver con el tiempo y los recursos disponibles para hacer investigación académica de calidad, Ahora bien, si nos reclamamos profesores universitarios, debemos contribuir a incrementar el acervo de conocimientos sobre nuestra disciplina. Ser un académico no es esencialmente enseñar, es sobretodo producir nuevo conocimiento. Propondría que cada profesor produzca un artículo académico original al año (sólo uno, y de calidad). Si una facultad contara con 200 profesores, ¡podría publicar 20 revistas al año de 10 artículos cada una! Crecería el conocimiento de la localidad, los alumnos podrían estudiar sobre materiales nacionales ad hoc para sus cursos y los operadores del derecho locales podrían mejorar su práctica si la crítica académica cala lo suficiente. Todos ganaríamos. Pero claro, hay que hacer el esfuerzo.

En la consulta a las páginas web de las facultades de derecho que he realizado esta semana, no he encontrado artículos académicos publicados a texto íntegro. Supongo que existen, pero en todo caso no son de fácil acceso. Lo que sí hemos encontrado en algunos portales es el anuncio de las revistas académicas impulsadas por estudiantes de diversas facultades, pero sin los textos académicos. Asumo que se trata de proteger los derechos de autor y de proteger los recursos que puedan obtenerse de la venta de los ejemplares físicos. Sin embargo, bien sabemos que las autorizaciones de autor pueden gestionarse y que a muy pocos interesa comprar ediciones de revistas pasadas. Planteo que las revistas se animen a publicar el texto íntegro de sus artículos, al menos de los pasados, con lo que pueden generar inmediatamente un buen impulso a la consulta bibliográfica en línea y a la mejora de la calidad de las clases.

4. Mejorar la gestión y las tecnologías de la información. Medir metas y resultados en estándares internacionales


Para lograr una eficiente administración de la infraestructura universitaria, de la organización de los cursos y las metodologías aplicables, de la comunicación entre los integrantes de la comunidad universitaria, para difundir la información local e internacional sobre actividades propias del sector, para la gestión de recursos bibliográficos, hemerográficos, visuales, entre otros, incluyendo bases de datos sobre evaluaciones, perfiles profesionales, perfiles estudiantiles, bolsas de trabajo, etc., es indispensable contar con sistemas de gestión basados en tecnologías de la información, en un entorno que permita el funcionamiento de todo ello en la web. Todo esto ya ha sido creado en otros países y en el país, a partir del esfuerzo de compañías especializadas.

Hoy las universidades, como las organizaciones corporativas, han aprendido a medir su desempeño mediante indicadores y resultados esperados. Quien no mide su desempeño no sabe dónde está parado, y no sabe si sus competidores lo hacen mejor o peor que uno. Hay que medir y los indicadores ya están definidos, Por ejemplo, respecto a la planta docente en una universidad, es necesario saber no sólo cuántos profesores enseñan, sino cuántos cuentan con la posesión del grado de magister o doctor, cuántos artículos o libros publican al año, en qué editoriales o revistas nacionales o internacionales, a cuántos seminarios asisten, en cuántos presentan ponencias novedosas, a qué organizaciones académicas y profesionales pertenecen, cómo han sido evaluados por sus alumnos año a año, etc.

Respecto a los alumnos se podría contar con una gama enorme de información útil, además de la meramente demográfica, como por ejemplo record de notas, registro de investigaciones realizadas, prácticas profesionales, posiciones y labores profesionales desempeñadas una vez egresados, asociaciones profesionales, etc. Esta puede ser una excelente base de datos para que la universidad siga ofreciendo programas de educación continua, especialización o post grado. Aquí la imaginación es el límite.

La Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado[14] ofrece en su página web mucha información, en la pestaña sobre publicaciones, para el empleo de indicadores internacionales de medición del desempeño universitario que hoy podemos poner en práctica.

5. Gestionar la aplicación de conocimiento relevante para instituciones y empresas regionales

Normalmente en los centros académicos y universitarios se suele reunir mucha “materia gris”, gente talentosa en su especialidad, Normalmente ese talento no se multiplica al interior de las universidades, que pierden una gran oportunidad de explotarlo a favor de ella misma y de la comunidad a la que se debe. Por otro lado, las comunidades, localidades o regiones tienen múltiples necesidades de adquirir información y conocimiento práctico para poner en marcha nuevos programas. En ocasiones usa servicios de consultoría. En otros intenta el camino del ensayo y el error. Si combinamos necesidades locales o regionales con capacidades universitarias instaladas (el conocimiento de sus profesores) podría la universidad convertirse no sólo en un centro de educación sino también de consultoría. Ello requiere gente en la universidad que esté pesando qué productos o servicios (propios del conocimiento universitario) pueden servir para impulsar los nuevos proyectos institucionales de las regiones. Incluso esto podría constituir una fuente de recursos para la universidad y de entrenamiento para los alumnos.

6. Brindar proyección social efectiva a la comunidad

Este es uno de los temas clásicos en la proyección universitaria, cómo la universidad se involucra con la comunidad para servirle mejor. Tradicionalmente, las facultades de derecho al promovido actividades para fortalecer la “defensa de pobres” en procesos judiciales. Sin embargo hoy el modelo ha pasado a transformarse hacia una práctica de clínicas jurídicas, sobre las que hay experiencia en Latinoamérica[15]. Las clínicas jurídicas tienen una práctica mucho más amplia y pretenden ser un laboratorio de práctica legal sobre la base de formación teórica aportada por la universidad. En la medida en que la clínica haga un trabajo eficiente y relevante, al mismo tiempo que logre reproducir las condiciones del entorno profesional, pueden ser de enorme ayuda para completar el proceso de entrenamiento de los alumnos en habilidades profesionales específicas.

7. Tomar en serio la educación virtual

Bill Gates[16] dijo hace más de 15 años en la primera edición de Camino al Futuro que una de las áreas de mayor desarrollo de internet seria la educación, tanto escolar como superior. Hoy estamos comprobando eso en el mundo. Muchas maestrías pueden realizarse virtualmente, uno sentando frente a una computadora en su casa o su oficina, interactuando con profesores domiciliados en otro país y colegas dispersos en muchos puntos del planeta. Ello permite contar con la colaboración de grandes especialistas (algunos de talla mundial) y en beneficio de muchas personas en diferentes ubicaciones. Esa es una de las enormes ventajas de la educación virtual, lo que supone siempre una altísima calidad y un reto respecto a la reducción de costos de una educación presencial que supondría traslados físicos onerosos y materialmente imposibles para muchos.

Ni qué decir del poder de internet como fuente de información. Se publican miles de nuevos portales al día, y se generan cientos de páginas sociales, de opinión e intercambio de información. De nuevo, la imaginación es el límite. ¿Qué se necesita? Una buena conexión a internet y acceder a información en diferentes idiomas. Huelga decir que las posibilidades para la investigación se han multiplicado infinitesimalmente gracias a internet, razón por la cual uno de los focos de la educación a distancia debe ser la investigación y el desarrollo de soluciones prácticas sobre la base de la información disponible en la red de redes.

Hoy la educación virtual en el Perú no funciona así, sino como una simple lista de tareas a seguir, vigilada por un asistente, monitor o coordinador de grupo, sin especialidad ni calidad suficiente, y sin el desarrollo e metodologías y recursos virtuales suficientes, los que suelen costar dinero y tiempo de especialistas. Este reto debe ser acometido por las universidades, las que deben buscar a los mejores especialistas en cada disciplina para que su conocimiento y capacidades sean difundidas y aprendidas por quienes decidan por esta modalidad educativa.

8. Generar un espacio de intercambio regional y global. Adoptar las mejores prácticas regionales.

Hoy la práctica legal en el mundo es cada vez más interdependiente. Reclamaciones de extranjeros en territorio nacional, nuevos negocios que requieren asesoría jurídica sobre regulaciones peruanas, negocios internacionales que operan en varios países o comercian en el espacio físico de varios países por la impronta de los tratados de libre comercio, etc. Para ello debemos estar preparados los abogados peruanos, e incluso para migrar a otras latitudes y ser competitivos en otros mercados. Hacia eso va a llevar la integración regional aún pendiente en Latinoamérica que ya han venido concretando espacios como el europeo y sus correspondientes programas de intercambio y reconocimiento universitario.

En este afán, es necesario comparar e identificar las semejanzas en nuestras instituciones legales, en la medida que somos muy próximos culturalmente en la forma de ver la vida y en nuestro enfoque de entender el sistema legal. Al mismo tiempo es necesario conocer las particularidades en la regulación de entornos vecinos y en el tipo de decisiones que toman las máximas instancias de decisión jurisdiccional o constitucional, ello debe formar parte de un nuevo sentido común jurídico regional latinoamericano, para integrar un bloque que sea competitivo en el mundo, también por la armonía de sus instituciones legales.

El desarrollo de la globalización económica debe encontrarnos preparados para una regionalización política u jurídica, con un conocimiento suficiente de las otras culturas y prácticas legales de otros bloques en el mundo. De lo contrario, podríamos caer en un provincianismo que nos aleje le de las grandes decisiones que, tarde o temprano, afectarán a nuestros países y nuestras propias vidas.

Lima, 24 de octubre de 2008.

[1] Baso mis observaciones en la realidad universitaria nacional (he enseñado desde hace 20 años en Lima y ocasionalmente en Tacna, Arequipa, Moquegua, Ancash, Lambayeque, Piura, Cusco, Puno, Ayacucho, Junín y Loreto,) y en el estado de la cuestión sobre la materia que resumen, para el caso peruano, Luis Pásara (2004) La enseñanza del Derecho en el Perú, su impacto sobre la administración de justicia, Lima, http://www.justiciaviva.org.pe/nuevos/2004/informefinal.pdfy Gorki Gonzales (2008) La enseñanza del Derecho o los molinos de viento, cambios, resistencias y continuidades, Lima: Palestra. 219 pp. Uno de los 3 textos que componen la publicación impresa está disponible en internet en http://www.udp.cl/derecho/derechoshumanos/publicaciones/15/paper_gorkigonzales.pdf
[2] A aquel evento asistieron 28 decanos. Las ponencias y conclusiones fueron publicadas por el Consejo de Coordinación Judicial (1998) I Encuentro de Decanos de Facultades de Derecho. Arequipa, Perú, 19 y 20 de septiembre de 1997. Lima, 92 pp.
[3] Consultada el 24 de octubre de 2008. Las 53 facultades (20 públicas y 33 privadas) cuentan con página web, pero sólo 25 (7 públicas y 18 privadas), menos de la mitad, ha publicado su plan de estudios en la web.
[4] Pásara 2004: p.26. el autor explica que entre las principales causas del declive de la calidad en la educación legal se encuentran la modificación de la ley universitaria en 1991 para alcanzar el bachillerato de forma automática (suprimiendo la presentación de la tesis), las modificaciones en la regulación universitaria para permitir la iniciativa privada en la formación de universidades desde 1995 y la creación de múltiples filiales de universidades a partir del año 2000. En la página 68, propone eliminar todos estos cambios legislativos, retomar las tesis como condición para la obtencipon del bachillerato, impedir que se creen más facultades de derecho por iniciativa privada y más filiales. Además, plantea crear un sistema de evaluación externa de la calidad de las facultades. Con todo ello estoy plenamente de acuerdo.
[5] León Pastor, Ricardo (1998) “Cómo se expresa el formalismo jurídico en América Latina?, Lima, Revista Enlace, N° 3. En coautoría con César Azabache (2003) “Las trampas del formal-legalismo en la práctica procesal peruana” Actualidad Jurídica, Gaceta Jurídica T.113, Lima, abril.
[6] Para una justificación más teórica ver Atienza, Manuel (2006) El Derecho como argumentación. Barcelona: Ariel, 316 pp. Para un enfoque más metodológico ver Pérez Lledó, Juan Antonio (2006) La enseñanza del Derecho, Dos modelos y una propuesta, Lima: Palestra, 156 pp.
[7] Para más detalles sobre la masificación reflejada en una matrícula superior a los 55,000 estudiantes de derecho a nivel nacional, ver Gonzales 2008: p.118. el autor señala que Derecho es la carrera profesional con mayor matrícula en el Perú. De acuerdo al último censo nacional 2007. XI de población y VI de vivienda, la abogacía es la segunda profesión más masiva en el país (60 000 abogados aprox.). La más masificada en la profesión docente, con 130 000 maestros censados aprox.
[8] Sobre la importancia del razonamiento jurídico y la capacidad de argumentación legal, y sobre la importancia de la renovación de los métodos de enseñanza vengo insistiendo hace muchos años. Por citar dos fuentes ver León pastor, Ricardo (1989) “La libertad de cátedra: ¿monopolio docente?”. Derecho, Nº 43 y 44. Lima: Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1989, 1990. León Pastor, Ricardo (1998) “La enseñanza del Derecho y su relación con el perfil del magistrado” Consejo de Coordinación Judicial (1998) I Encuentro de Decanos de Facultades de Derecho. Arequipa, Perú, 19 y 20 de septiembre de 1997. Lima. p.73.
[9] Sólo hemos identificado el 24 de octubre de 2008 5 facultades de derecho cuyos planes de estudio publicados en internet ofrecen el curso de razonamiento jurídico. Se trata de las correspondientes a las universidades Nacional de Tumbes, de Lima, Peruana de Ciencias Aplicadas y Santo Toribio de Mogrovejo (sabemos tambipen que el curso existe en el pregrado de San Marcos).
[10] Rubio Correa, Marcial (1998) “El Poder Judicial que queremos, una perspectiva desde la docencia” Consejo de Coordinación Judicial, I Encuentro de Decanos de Facultades de Derecho, Arequipa, 19-20 de septiembre de 1997. Publicado en Lima, p.64.
[11] Hemos ubicado el 24 de octubre de 2008 sólo 5 facultades cuyos planes de estudios publicados en internet ofrecen el curso de redacción jurídica. Se trata de las universidades Privada del Norte, Universidad de Ciencias Aplicadas, Tecnológica del Perú y Santo Toribio de Mogrovejo.
[12] Ver http://www.clarity-international.net/
[13] León Pastor, Ricardo (2008) Manual de Redacción Judicial. Academia de la Magistratura, con apoyo de proyecto JUSPER. Lima, en prensa.
[14] Ver http://auip.org/
[15] Sólo por citar un ejemplo ver http://www.udp.cl/derecho/clinicasjuridicas.htm Ahí se aprecia el contenido básico del curso en la Universidad Diego Portales, cuyo Decano ha disertado sobre el particular en este seminario.
[16] Acabo de revisar la segunda edición de Gates, Bill (1996) camino al Futuro, en la web http://biblioteca.alamedianoche.com/camino-al-futuro-bill-gates/. El texto puede descargarse íntegramente en formato PDF. La parte pertinente figura a partir de la p. 156.

Comentarios

María Isabel ha dicho que…
Hola Ricardo,
Viendo tu blog vino a mi mente precisamente este tema, el de la explosion de facultades de Derecho en el Peru. Busque y encontre! que bien que has tocado este tema. Voy a leerlo completo este fin de semana. Veo que es del 2008 y me parece recordar que ha sido este ano (2010) en que se planteo una propuesta para limitar la cantidad de estudiantes de Derecho (o facultades) precisamente por el gran numero de egresados. Podrias comentar en que quedo esa propuesta? Gracias y saludos. Ma. Isabel

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